IA que echa una mano
Donde hace unos años se exponían cocinas, sofás y mesas de comedor, hoy los visitantes pueden admirar tecnología de punta: una antigua tienda de muebles en Riederich, cerca de Metzingen, sirve de sede central a la start-up Neura Robotics. Lo que más llama la atención entre los grupos de escritorios, en los que trabajan jóvenes con sus portátiles, es un robot de la altura de una persona, con cabeza, brazos y piernas. “¿Estás planeando conquistar el mundo?”, le pregunta el fundador y director de la empresa, David Reger, al robot. Su respuesta suena divertida: eso le resulta demasiado agotador, prefiere ayudar a la gente.